Análisis y resumen de los artículos: Manifiesto de la biblioteca escolar (UNESCO/IFLA), School Libraries Work! y Carta Circular Núm.: 4–2011–2012.
Los textos mencionados anteriormente presentan un trabajo de evaluación y en pos del desempeño de las bibliotecas escolares en el ámbito educativo, ante las necesidades de los usuarios. Los textos son guías de trabajos para aquellos que son administradores directos de los recursos que se encuentran en las bibliotecas escolares, más para todos aquellos que participan en el desarrollo de actividades relacionadas. El Manifiesto de la UNESCO/IFLA, podemos encontrar la imagen ideal de toda biblioteca escolar, mientras que al contrastado con el segundo documento logramos ver estadísticas y datos reales, que son parte del proceso de investigación sobre usuarios, y desarrolladores. La carta circular representa un reto para todo bibliotecario puertorriqueño, ya que en esta se estipulan directrices que afectan directamente su deberes y funciones, pero sobre todo exigen una modificación de conducta, desde bibliotecarios no cualificados que deben prepararse, hasta directores de escuela.
En el Manifiesto de la UNESCO/IFLA, se enumeran las funciones de la biblioteca escolar, entre ellas esta: (1) apoyar y facilitar la consecución de los objetivos del proyecto educativo del centro y de los programas de enseñanza, (2) crear y fomentar el los usuarios jóvenes el habito y el gusto de leer, de aprender y de utilizar las bibliotecas a lo largo de toda su vida. (3) Ofrecer oportunidades de crear y utilizar información para adquirir conocimientos, comprender, desarrollar la imaginación y entretenerse. Entre otros puntos que tocan es (4) el desarrollo de destrezas de información, (5) ofrecer acceso a los recursos existentes, (6) organizar o fomentar actividades que concienticen sobre la cultura y sociedad, (7) trabajar en equipo con los miembros que componen la comunidad escolar para lograr los objetivos, (8) fomentar la libertad intelectual y (9) promover la lectura así como recursos y servicios de la biblioteca dentro y fuera del ambiente educativo. También expone las responsabilidades del personal e ideas sobre la implantación del manifiesto. (UNESCO/IFLA) En general es una idea base de la cual todos los bibliotecarios podemos partir en un intento de lograr el ambiente ideal o utópico dentro de nuestros ambientes bibliotecarios. La traducción deja ver algunos errores ortográficos, sin embargo, la presentación de ideas es clara y precisa, lo que ayuda a los nuevos miembros de esta casta, a tomar consciencia real de aquello que se espera de nosotros y a lo que debemos aspirar como guardianes de estos recursos.
En el segundo texto encontramos no solo consejos parecidos y una guía a continuar trabajando dentro de ciertos formatos, sino estadísticas reales de aquello que ha demostrado gran funcionalidad dentro de escuelas estadounidenses. El prefacio ofrece una línea que debe ser inscrita en nuestra mente hasta que la muerte llegue a nuestro pecho: “This is especially true for our children who, now more tan ever, must be equipped to access, use, and evaluate information competently in both print and electronic formats.” Oficialmente ésta será nuestra misión en el futuro, mientras que los medios informativo crecen, evolucionan y se multiplican, será nuestro deber forjar individuos aptos ante sus necesidades informativas futuras. El primer tema que tocan, es la justificación de nuestros estudios, se ha demostrado que un bibliotecario altamente cualificado fomenta un mayor crecimiento y uso saludable de los recursos de la información. No sólo por los recursos que pueden encontrar en dicho lugar, sino porque la biblioteca se debe convertir en un segundo escenario educativo para el estudiantado del plantel y la facultad. El bibliotecario no sólo ayuda al estudiante a crecer académicamente, sino que ofrece un espacio de autoeducación para el maestro y un área en la cual hacer referencia para la preparación de sus materiales de clase. Las resoluciones chocan dentro de lo que es los requisitos para ocupar un puesto de bibliotecaria y el espacio que debe exigir para este motivo en todas las escuelas, con cruda realidad ante lo que se da en muchos planteles escolares. Vemos una lista de por qué, también una lista de lo que hace una biblioteca efectiva, un mapa conceptual en el que la relación de tres puntos se ve estrechamente ligado a los logros académicos del estudiantado. Realmente la lista continua engrosándose al ver lo mucho y las diferentes áreas que impacta una biblioteca con recursos actualizados y bibliotecarios altamente cualificados, capaces de trabajar con la población escolar. La existencia de una correlación entre los recursos de primera, un bibliotecario altamente cualificado y los altos logros académicos de escuelas, están entrelazados, creando una intra-dependencia entre los componentes que fomentan el alto rendimiento de los estudiantes. La lista va desde los efectos a grandes grados (niveles) hasta los más bajos grados (niveles). Lo que nos lleva desde proveer liderazgo en la escuela, logrando la misión, objetivos y estrategias, hasta mantener un ambiente de crecimiento en la biblioteca en un intento por incrementar la satisfacción estudiantil así como sus logros. La lectura concluye con una lista de 19 estados y una provincia que demuestran que estas metas son reales y alcanzables. El proceso de desarrollo de algunas todavía está en implantación. Sin embargo, las tablas que se muestran fomentan el deseo de cubrir todas las exigencias que regula la ley, para así tener mayor crecimiento de logros a nivel escolar en nuestras escuelas públicas. (NCLIS, 2004)
Trabajando el tema de nuestras escuelas públicas, contamos con otro documento importante y que nos afecta de entero en nuestra preparación académicas, porque presenta el panorama de aquello a lo que vamos a enfrentarnos dentro del escenario educativo. La carta circular núm. 4–2001–2012, promulga la Política Pública sobre las Normas Directrices del Programa de Servicios Bibliotecarios y de Información Para Las Bibliotecas Escolares, con dicho título ya sabemos que podemos encontrar en el texto compuesto por 16 páginas. El mismo ofrece el marco filosófico, la misión y visión más una lista de objetivos del programa. En estos se pueden destacar cultivar la afición por la buena lectura, integrar efectivamente las competencias de información a las diversas áreas curriculares o estimular a los usuarios para que se conviertan en consumidores selectivos y habituales de la información, éstas son solo algunas de las trece que se presentan. Al igual que contamos con esta lista también encontramos una lista de los recursos que deben existir en una biblioteca escolar: (1) un maestro bibliotecario certificado, (2) un programa docente y de servicios a la comunidad, (3) apoyo y participación de todo el personal y comunidad, (4) colección de materiales impresos y no impresos de actualidad, apropiados para los usuarios, (5) comunicación cooperación entre diversos tipos de bibliotecas, (6) una estructura física, equipos y condiciones ambientales apropiadas, y por ultimo (7) tecnología avanzada para facilitar y ampliar el acceso a la información. Dicha lista se puede decir que se cumple a medias en todas las bibliotecas de nuestro país, ya sea porque cuentan con el maestro bibliotecario pero no así con la tecnología, con los recursos impresos o no impresos, pero no actualizados de forma constante, incluyendo así unos sí y otros no dentro de los diferentes planteles, encontramos bibliotecas a las que le han tomado espacio para acomodar un salón o una oficina. O más aún y en el peor de los casos no cuentan con el apoyo de la comunidad escolar, donde tal vez algunos maestros se resisten al uso del espacio y recursos, o directores intentan crear en este espacio un suplidor de tiempo para estudiantes a los que maestros no pueden atender por estar ausentes. (Carta Circular Núm. 4, 2011)
Comparando esta realidad con el manifiesto y con el texto de NCLIS, podemos ver que estamos muy lejos del ideal que ellos proyectan en los textos. No obstante no es falta de intento o compromisos de muchos bibliotecarios, se puede considerar la situación cambiante de cada cuatro años como un factor, al igual que la necesidad de cubrir unos espacios para no quedar mal ante las masas, cuando no se tiene el personal adecuado. O peor aún la falta de compromiso de algunas áreas, de ver y fomentar un espacio saludable y de constante desarrollo dentro de sus escuelas con este fin. Una biblioteca no es un almacén donde se coloca todo lo que molesta en otros lados, ni mucho menos es el cuido de estudiantes que no tienen maestros por el día. Si el compromiso fuese de todas las partes no dudo que en poco tiempo lograríamos estar dentro de las listas de la NCLIS, ya que tenemos estudiantes dispuestos y bibliotecarios en la mejor disposición de crecer y fomentar logros académicos.
En lo personal he sido tocada por varias personas con este compromiso, a las que he visto buscar formas de engrosar la lista de libros en sus bibliotecas, de fomentar el uso correcto de la biblioteca y luchar contra los dictámenes erróneos de algunos, al intentar cambiar a conveniencia el espacio. Aceptando que el sistema de gobierno afecta de lleno el desarrollo saludable de las bibliotecas escolares, debemos hacer una marca desagradable en el hecho, que son el personal interno y de gran influencia dentro del plantel, los que limitan las capacidades de este escenario educativo. Ya sea a través de no querer utilizar los recursos, o utilizándolos para otro propósito fuera de lo estipulado. No vemos bibliotecarias malas, podemos encontrarlas con falta de preparación o con lagunas en la misma, pero es un puesto que siempre ha sido de servicio. A su vez podemos ver y encontrar en el sistema público bibliotecas que nos harían llorar de desesperación, por el uso que están dando al espacio o la falta de recursos en las mismas. Tengo fe que por cada una de esas bibliotecas que no están siendo utilizadas de forma correcta, exista en otras una Amarilis, Marta o Linda, que puedan fomentar el uso brillante de este espacio educativo, ofreciendo el mayor provecho educativo a su estudiantado.
En conclusión es responsabilidad individual y de la comunidad que habita el plantel escolar el velar por que estas recomendaciones se cumplan, en los mejores de los casos desarrollar la biblioteca dentro de planes aprobados y que cumplan con los objetivos educativos del Departamento de Educación, pero sobre todo con la visión y misión de las bibliotecas escolares, cuando las mismas son la espina dorsal de cualquier sistema educativo. Como madre veo en las bibliotecas un espacio seguro para el desarrollo de mis hijos, como estudiante son mi paraíso y mi lugar sagrado o “Shangri-la”, donde el usuario puede viajar a lugares exóticos, conocer animales salvajes o ser un explorador del espacio, pero sobre todo presenta la oportunidad de obsequiar aquello que dura toda la vida, el conocimiento.
Trabajos Citados
Carta Circular Núm. 4, 4-2011-2012 (Departamento de Educación de Puerto Rico Julio 2011).
NCLIS. (2004). School Libraries Work! Washington DC: Naational Comission on Libraries and Information Science.
UNESCO/IFLA. (n.d.). UNESCO Web World. Retrieved from Minifiesto UNESCO/IFLA sobre la Biblioteca Escolar: Recuperado de: http://www.unesco.org/webworld/libraries/manifestos/school_manifesto_es.html